sábado, 28 de abril de 2018

Comercio privado, espacio público y bancos

"Una plaza poblada por irreductibles bancos resiste ahora y siempre al invasor, el comercio privado. Con una poción mágica que les hace invencibles: Los paseantes"


En esta plaza el comercio privado ha ocupado gran parte del espacio publico, cerrando la plaza en torno a todas las terrazas de los bares, limitando el espacio publico y modificando el entorno social de la misma.

Bib- Rambla posee una forma rectangular que encierra en el interior otro rectángulo, con la fuente de Los Gigantes en la zona central. Al rededor de la fuente se disponen varios kioskos donde antes se vendían flores y pan que actualmente están cerrados o algunos permanecen como puestos de souvenirs. Así mismo varios bancos rodean cada lado del rectángulo interior de la plaza. Estos bancos sin embargo ofrecen una idea metafórica de la idea de RESISTENCIA, se presentan casi como monumentos, grandes bloques de hormigón que fueron construidos para resistir y que todavía resisten, pasando desapercibidos, escondidos... Algunos bancos se encuentran atrapados entre un kiosko y una terraza, siendo absolutamente inservibles. Algunos bancos son ocupados esporadicamente por alguna pareja que utiliza la plaza como lugar de encuentro, algún turista despistado que consulta algún mapa, algún que otro grupo de amigos que esperan allí a los que faltan por venir y algún que otro caminante despistado que se sienta a observar su entorno... 
Aun así, los bancos de esta plaza no sirven como refugio, como lugar de descanso, donde poder leer, pintar.... Las terrazas se han atribuido la utilidad de los bancos, fomentando de esta manera el consumo en ellas, beber, comer y descansar en la terraza, en un comercio privado y no en el espacio publico que otorga la plaza para descansar.

Los bancos ofrecen un refugio donde poder aislarse, donde observar, reposar.... Sin embargo, en esta plaza resulta complicado poder evadirse en un banco tranquilamente, aunque el espacio de la misma acompaña a ello, el ruido de las terrazas y la aglomeración en ellas resultan agobiantes.

Por este motivo, propongo una intervención en la plaza, apropiandonos de nuevo de ese espacio publico que nos pertenece y que el comercio privado nos ha arrebatado. 


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